tectónica. La resolución formal de la zona de caballerizas y cochera, con un aire
deliberadamente fabril, es especialmente brillante. Pero facilita la segregación
del sector intervenido en su día por Talavera y que da lugar, en proyecto más tar-
dío de Aníbal González, a la casa del torero y ganadero Manolo González, único
sector segregado en época contemporánea del que se tiene noticia.
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La intervención del arquitecto Rafael Arévalo desde 1943, se corresponde con otro
momento cultural diferenciado de la ciudad y se vuelca hacia un uso nuevo: ofi-
cinas para sede corporativa de la Compañía Sevillana de Electricidad.
La actuación se basa en un uso más intensivo del edificio. Más que criterios ar-
quitectónicos evolucionados hay oficio, procurando ganar espacios diáfanos en
las estructuras que se agregan al núcleo originario del palacio. El concepto de
eficiencia funcional para hacer del edificio un ámbito público y administrativo
preside su labor. La representatividad de la sede corporativa aparece garantizada
con la asunción del legado de Aníbal González.
El arquitecto, bajo la premisa del respeto a la obra regionalista, resuelve con oficio
las conexiones entre los diferentes sectores, aunque no logra una estructura sufi-
cientemente clara. Así, no se pierde el eje interno que vincula los espacios más re-
levantes, y paralelo a él, hacia el este, desarrolla un nuevo eje de circulaciones que
conecta los diferentes sectores. La zona oeste se mantiene en un plano secunda-
rio, incluso asumirá con el tiempo maquinaria y un transformador eléctrico.
Se conservarán los vacíos en Monsalves 12 y Alfonso XII 15, aunque se establecen
cambios en su accesibilidad, y se elimina casi en su totalidad la estructura deMon-
salves 10. En general se produce un aumento de la superficie de los patios secunda-
rios, buscando una higienización del tejido doméstico. Paralelamente se aumenta
el volumen de la edificación, sin transgredir en exceso los parámetros previos.
La operación dificulta de algún modo la lectura de la estructura urbana primiti-
va, especialmente en las zonas de contacto entre las tres fincas, por la búsqueda
de diafanidad.
La firma de Aníbal González y el sesgo que
su carrera toma a partir de sus trabajos en la
casa-palacio son un referente patrimonial de
especial trascendencia. La competencia con
la casa del hermano de su cliente en la plaza
del Duque, de Simón Barris, o su colaboración
en otras obras para el marqués de Aracena,
tienen que ver con un escenario de impulso
y protección de la labor de un arquitecto que
luego alcanzaría especial reconocimiento.
El patio de servicio y de carruajes aglutina
motivos que seránmarca en la obra de Aníbal
González, inmediatamente después. El patio
principal, con sus vicisitudes de proyecto, es
otro banco de pruebas. Monsalves es un hito
por sí mismo, pero también es un paso clave
en la madurez del arquitecto.
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Palacio de Monsalves
Historia del edificio y sus moradores