Page 235 - Monsalves

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altera completamente el carácter de estas fachadas, eliminando tanto el tratamiento enfático de las
portadas como el uso de los tejaroces en los huecos de la planta noble, pero la posición de la puerta de
acceso al patio principal semantiene, así como la distribución axial de los huecos, dejando igualmente a
un lado el área del apeadero, ahora como patio menor, y todo ello siguiendo una pauta de composición
neorrenacentista más convencional, propia del historicismo aceptado.
El dibujo del apeadero es muy interesante, porque es el único testimonio de un interior de casa, aunque
sea el espacio de transición que estos “cielos” constituían. Enredaderas, una cornucopia colgada en una
pared, y mujeres tendiendo en la azotea, adornan de ciertos atributos de cotidianeidad que permiten
imaginar algo del escenario que la familia Ford habitó durante el tiempo que lo hicieron en esta casa”.
PÉREZ ESCOLANO:
“La arquitectura civil: obras singulares”, en RODRÍGUEZ BARBERÁN (Ed.):
La Sevilla
de Richard Ford. 1830-1833
(2007). Pág. 214.
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Antología de textos éditos