En este sector, a caballo de las collaciones de San Vicente, la Magdalena y San Mi-
guel, se establecieron en el pasado importantes familias, como asimismo ocurrió
en la cercana plaza del Duque. De hecho, el inglés Richard Ford aconseja a sus
compatriotas que deseen pasar el invierno en Sevilla, que lo hagan
“en la Calle de
las Armas, o en general, en la parroquia de San Vicente, que es el barrio aristocrático
de Sevilla”
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.
Tenemos datos de la concentración nobiliaria en el entorno de la plaza del Du-
que, empezando por el desaparecido palacio de los Pérez de Guzmán –duques de
Medina Sidonia–, o luego las casas palacio de los marqueses de Palomares, de los
Tello, los Solís, los Ortiz –luego antigua Capitanía General–, los Cavalieri o Miguel
Sánchez-Dalp, conde de las Torres de Sánchez-Dalp, hermano del gran reformador
del Palacio de Monsalves con la mano de Aníbal González, Javier Sánchez-Dalp y
Calonge de Guzmán, marqués de Aracena.
Los testimonios de tan grandes casas se perdieron, pero quedan en Alfonso XII al-
gunas presencias, aunque transformadas, como la casa de Andueza, luego de los
condes de Casa Galindo, o el propio Monsalves. No obstante, el grueso del parce-
lario es de tamaño menudo, si bien el siglo XX ha propiciado algunas alteraciones
notables, particularmente agregaciones.
La planimetría histórica que cartografía el conjunto del núcleo urbano de Sevilla no
hace particular mención de la edificación del palacio de Monsalves. Su carácter pri-
vado, desde su origen hasta bien avanzado el siglo XX, ha sido determinante. Sin em-
bargo, desde la aparición del primer plano, concretamente el de 1771 promovido por el
asistente Olavide, puede advertirse la rotulación de la calleMonsalves como tal –reza
“calle de losMonsalves”–, incluyendo además, a la actual calle Sauceda bajo dicha de-
nominación. Una parte de la actual calle Monsalves, la que desde la esquina de Juan
de Ulloa alcanza hasta la plaza del Museo recibía entonces el nombre de Horno de la
Parra. Así se hace evidente también en los planos de Lerena (1788) y de Arjona (1832).
Con posterioridad, a partir de 1848 (plano de Sartorius) en la cartografía urbana de
Sevilla se consigna ya como calle Monsalves o de los Monsalves a la totalidad de
dicha vía, al caer en desuso la denominación Horno de la Parra para su tramo oeste.
El nombre de Sauceda, para la conexión con San Eloy, aparece ya en planos como el
citado o el de Álvarez-Benavides de 1868.
El rasgo de Monsalves como calle, durante siglos, es el de una vía que termina en
el adarve conventual del antiguo hospital de San Antón, casa de los canónigos re-
gulares de San Antonio Abad y capilla de la Hermandad de El Silencio. Se trataba
de una orden especializada en el tratamiento del fuego sacro o erisipela, y que fue
disuelta en el siglo XVIII.
Este establecimiento fue suprimido, acogiendo durante un tiempo a los frailes
franciscanos de San Diego, procedentes de las inmediaciones del Prado de San
Sebastián. Mediante la Desamortización se produjo el paso del inmueble a los po-
De arriba abajo y de izquierda a derecha:
Planos de Olavide (1771), Sartorius (1848),
Álvarez-Benavides (1868), Cuerpo de Esta-
do Mayor (1870), Juan Talavera y de la Vega
(1890) y Padura (1891). Considerando estos
planos, conservados en el Archivo Histórico
Municipal de Sevilla, podemos advertir que
la secuencia histórica de la manzana del pa-
lacio de Monsalves, observable desde 1771 en
cartografía urbana completa, no ha experi-
mentado modificaciones sustanciales, salvo
las derivadas de las consecuencias de la revo-
lución de 1868, que afectaron a su zona este,
donde se produjo la apertura de la actual
calle El Silencio, ya consignada en el plano de
1870. La manzana de Monsalves, que llegaba
hasta la esquina de Campana, se convierte
en una estructura casi rectangular.
La falta de indicaciones sobre el palacio en
esta serie de planos se explica por su carác-
ter privado. Los demás cambios morfológicos
de la manzana, básicamente alineaciones, se
registrarán en planos de carácter parcial.
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Palacio de Monsalves
Historia del edificio y sus moradores