inviernos en Sevilla y veranos en Granada, y donde Monsalves operó como su base
para sus frecuentes viajes a caballo.
Las peticiones al administrador de la casa de fabricarse un retrete, una chimenea y
un asador, nos hablan de las incomodidades y precariedad que debió encontrar. No
obstante, la casa debió estar provista de buenos espacios, pues los Ford recibían allí
a sus amistades y organizaron un sonado baile
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. En esta casa los Ford tuvieron un
hijo y la abandonaron quizá por causa del administrador regresando a otra habita-
da previamente, en la plaza de San Isidoro, más cómoda y templada
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.
Con la propiedad de Javier Sánchez-Dalp, a partir de inicios del siglo XX y de la
mano de Aníbal González, se refuerza la orientación que la casa debió tener, de
un núcleo noble en torno al patio principal. El eje articulador del espacio domés-
tico principal recorre el patio con el salón de fumar o “sala mora”, el comedor bajo
de verano también conocido como la “capilla”
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–y arriba el alto de invierno– y el
jardín, donde quedan la portada manierista traída de la calle y los apilastrados de
Aníbal para que el linaje de Sánchez-Dalp, ennoblecido como marqués de Aracena
se agregue al de la vieja aristocracia sevillana, en una operación claramente sim-
bólica, de apropiación y continuidad en la renovación.
Arriba: El techo de la casa del poeta Juan de
Arguijo –ubicado en el palacio desde 1860–
aportará un elemento propio de la cultura
decididamente clasicista que acompaña a
situaciones como la imagen exterior del edi-
ficio, caso de la portada manierista. Las pos-
teriores reformas, ya con Sánchez-Dalp o con
Sevillana, mantendrán en el mismo empla-
zamiento el importante conjunto pictórico.
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Arriba: Invitación a un baile de sociedad or-
ganizado por el matrimonio Ford en la casa
de los Monsalves el 28 de febrero de 1832.
Abajo: El patio principal de la casa de los
Monsalves según dibujo de Richard Ford.
Se aprecia en la arquitectura del patio una
solemnidad propia de otro tiempo, cuando
el estado de conservación, añadidos arqui-
tectónicos o la visión del tendedero nos la
acercan a otro orden de lo doméstico, que
sin embargo acogió al célebre viajero inglés,
notable escritor y dibujante aficionado, que
la habitó con su familia.
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Rasgos generales