Presentación
D
esde la Hacienda Pública clásica, todo lo relativo a los bienes y derechos del dominio
de una Administración ha sido una materia incardinada en los departamentos de eco-
nomía y hacienda en cualquier nivel de la administración. Una dinámica que continúa
básicamente invariable en nuestros días, bajo el paraguas del Patrimonio.
A lo largo de la presente legislatura, la Consejería de Economía y Hacienda, a través
de la Dirección General de Patrimonio ha mostrado su interés en dar a conocer tanto
a especialistas en esta área como a la sociedad en general, una línea editorial que
rescatara de la oscuridad una serie de inmuebles, que pese a reunir unos indiscutibles
valores artísticos y patrimoniales, eran verdaderos desconocidos para la ciudadanía.
En esta línea se han editado ya los títulos
“La restauración del Palacio de Altamira”
y
“Edificios Administrativos de la Junta de Andalucía
”.
La publicación que ahora presentamos continúa la senda de difundir el conocimiento
de nuestro patrimonio arquitectónico, en esta ocasión centrada en el estudio de un
edificio que ha sido referente importante de nuestra aún joven administración auto-
nómica.
El Palacio de Monsalves, situado en el centro de Sevilla, tiene un importante valor sim-
bólico para la historia de nuestra Comunidad. Durante una década ha albergado la
sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía y la actividad institucional de los su-
cesivos presidentes de la Comunidad hasta el momento actual: Rafael Escuredo, José
Rodríguez de la Borbolla y Manuel Chaves.
A pesar de esta singularidad y de los valores históricos y arquitectónicos que desde
siempre se han atribuido a este inmueble, lo cierto es que hasta fechas recientes había
sido casi un desconocido.
Como en el pasaje del
mito de la caverna de Platón
, éramos conocedores tan sólo de
sombras, de una pequeña parte de su gran riqueza artística, y ha sido a través de este
profundo estudio cuando hemos sido conscientes del singular valor de esta pieza de
nuestro acervo cultural y patrimonial.
Tras su etapa como sede administrativa y antes de acometer una reforma integral del
edificio, se decidió someter a revisión e investigación los valores del inmueble partien-
do casi de la nada, ya que prácticamente no había ningún texto publicado. Así, apenas
conocíamos que en origen se trata de un edificio que data del siglo XIII, aunque su
imagen actual se deba a Aníbal González, probablemente el arquitecto andaluz más
significativo del primer cuarto del siglo XX.