Quevedo, que habitaba en estas casas principales; en el testamento de la misma,
emitido al año siguiente por su viudo Tulio O’Neill (1784-1855), brigadier y gober-
nador militar de Sevilla, y la abuela de la finada María Luisa Tous de Monsalve, sus
albaceas testamentarios, se explica que la casa fue mantenida a medias de gastos
por ellos dos, aportando el mencionado don Tulio gastos en pinturas y adornos
para la mejora de la vivienda donde habitaban
13
. Sin embargo, y quizás como resul-
tado del destino hacia otra plaza de Don Tulio, se acoge en la casa a arrendatarios
distinguidos, como el caso de Richard Ford, que habita entre diciembre de 1831 y
noviembre de 1832 el caserón de Monsalves. Ford solicitó al mencionado militar, ya
general, algunas reformas en el edificio, como la inclusión de un excusado, asador
y chimenea. El matrimonio Ford utilizó la casa para abrirse a la vida social de la ciu-
dad, como atestigua el hecho del baile ofertado el 28 de febrero de 1832 en honor
del cónsul inglés de Málaga. La pareja británica se mudó a su anterior casa junto a
San Isidoro,más pequeña y confortable, para pasar el último semestre de su estan-
cia en la capital hispalense, antes de abandonarla en abril de 1833
14
.
El marqués de la Granja, Juan Antonio O´Neill y Castilla (1821-1877), gentilhombre de
cámara de SuMajestad y que sería senador vitalicio del reino en 1867, realizómejoras
igualmente en la finca familiar, como el traslado en 1860 de las pinturas de tema
mitológico que adornaban el techo del salón de las casas del poeta Juan de Arguijo,
situadas entre la calle de la Virreina y la de la Universidad, y que fueron instaladas
en el comedor de invierno de la de Monsalves. Estas pinturas pertenecían al mar-
qués, por cuanto era beneficiario del mayorazgo que formase la familia Herrera a
comienzos del siglo XVII, y que incluía la casa del poeta, adquirida en subasta pública
por esta familia sevillana tras embargo ejecutado a los Arguijo
15
. Posteriormente el
marqués realizaría obras de mejora de esa vivienda frente a la universidad en 1862
16
;
en el entorno de la calle de los Monsalves también adquiriría tres viviendas, situadas
en la calle de las Armas y plaza del Museo –calle de Armas 1 y 2 y de laMerced 21–, que
unificaría en una única finca numerada como Calle de las Armas 16
17
.
El patio principal, el “alma” de la casa sevilla-
na, se convirtió en espacio fundamental de
este palacio, tanto en su etapa como man-
sión de los Monsalves como en el edificio
concebido por Aníbal González para Javier
Sánchez-Dalp. Siendo el patio actual de nue-
va planta, levantadomás hacia occidente que
el primitivo, guarda con éste determinadas
semejanzas, tanto en su disposición –tras la
crujía de fachada a calleMonsalves– como en
su composición formal –mediante galerías
de arcos de medio punto. La publicación en la
revista Bética subrayaría el interés desperta-
do tempranamente por la obra de González
en el edificio.
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Palacio de Monsalves
Historia del edificio y sus moradores