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unque para las nuevas generaciones de profesionales quirúrgicos, la cirugía mínimamente invasiva y más
concretamente la cirugía laparoscópica, forman parte de su habitual y diario quehacer quirúrgico, fue tan
sólo hace tres lustros cuando estas técnicas comenzaron a adquirir la extraordinaria difusión y expansión que
actualmente tienen en nuestros Hospitales. La primera intervención laparoscópica digestiva, realizada por el
alemán E. Muhe en 1985, pasó casi inadvertida. Posteriormente, en 1989, los franceses Mouret y Perisat, difun-
dieron la técnica de la colecistectomía, aunque los ginecólogos ya utilizaban la laparoscopia. Fue a partir de
entonces cuando numerosísimos cirujanos andaluces comienzan a aprender y realizar las primeras interven-
ciones quirúrgicas y a perfeccionar las técnicas existentes. Si entonces había alguna duda sobre las bondades
que estas nuevas técnicas aportaban en relación a la cirugía convencional, me resultó muy revelador cómo se
valoraba esta innovación desde el punto de vista de nuestros ciudadanos. Ocurrió al final de 1993, al amanecer,
junto a una candela, en una reunión cuyos participantes pertenecían al ámbito rural de la provincia de Huelva:
Paco, extrañado, a viva voz, le preguntó a Antonio cómo era que se encontraba allí cuando a su mujer la habían
operado de vesícula hacía tan sólo cuatro días. Antonio, sonriente y relajado explicó a todos los presentes que
a su mujer, los médicos no la habían rajado, que la habían operado de una manera nueva, con unos tubos y
una televisión, que al día siguiente le dieron de alta, que no había tenido fiebre ni apenas molestias y que
anoche estaba muy contenta porque había podido preparar la cena y el “costo” para que él se fuese tranquilo.
Si la primera gran revolución en la cirugía vino dada por la anestesia, la higiene y la antibioterapia, no cabe
duda de que estamos asistiendo, desde la introducción de las técnicas de cirugía mínimamente invasiva, a la
segunda gran revolución. De la mano del trabajo en equipo multidisciplinar, (enfermería, ingeniería, aneste-
sia, cirujanos...), las aplicaciones de la cirugía mínimamente invasiva y técnicas laparoscópicas no paran de
ampliar su campo de acción, a medida que nuestros cirujanos adquieren más destreza en cirugía abdominal,
ginecológica, traumatológica, urológica, torácica, etc., y en ello están volcados, así como con otras técnicas
alternativas como la criocirugía y las técnicas láser, siempre en la búsqueda de la minimización de los riesgos
quirúrgicos, anestésicos y postoperatorios de los enfermos.
¿Y el futuro? El futuro ya está entre nosotros, aún con la definición todavía poco precisa de la Cirugía Virtual
y Robótica y el desarrollo de conceptos como Sistemas de Simulación, Interfases cirujano-máquina, Siste-
mas de Realidad Virtual para la aplicación de cirugía 3D y Telecirugía, etc. Y apostamos porque de todo ello,
la valoración que efectúen los ciudadanos, sea al menos como la referida a aquel amanecer de 1993, en los
campos de Huelva.
José Carlos Medina Sierra
Director Gerente
Hospital del SAS
Juan Ramón Jiménez
Huelva