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uando se crea el SAS, hacía algo más de un año que habíamos abierto nuestro centro de salud. Práctica-
mente todos los componentes del “equipo”, independientemente de nuestro origen formativo, contábamos
con experiencia laboral, más o menos dilatada, en la asistencia ambulatoria previa a la reforma, o lo que se
denominó “red no reconvertida” o por reconvertir.
Durante aquellos primeros pasos, además de la intensa motivación e ilusión, junto a la carga de responsabili-
dad, existían una serie de inquietantes oportunidades, y una de las principales era el saber trabajar en grupo,
en hacer productivo un trabajo con grandes retos por delante, el paso del trabajo individual y sin conexión al
del colectivo coordinado y compartiendo metas comunes, haciendo base fundamental de este entramado la
comunicación efectiva entre los profesionales. Éste era un reto fundamental sobre el que se basaban muchos
otros. No era ni más ni menos que hacer inteligente un sistema de atención sanitaria, pasando de uno de
prácticamente total descoordinación a lo que hoy conocemos.
La tarea no era fácil, es una de las grandes diferencias “entre estrategias de asistencia y atención”.
La experiencia previa en estas lides no era muy extensa y como estructura base del entramado había que cui-
dar para conseguir un verdadero equipo de trabajo y no sólo un grupo o club de amigos, pues la procedencia,
formación, objetivos y actividades de los distintos profesionales en muchos casos están claras, otras veces no
tanto, pero en todo caso deben formar parte de un mismo engranaje, que precisaba y precisa de una continua
información, formación y coordinación.
Si bien el EBAP (Unidad Clínica) en su conjunto ha sido motor clave para nuestro desarrollo, no debemos de
olvidar que éste lo componen unas piezas no menos importantes, tales como la UAF (Unidad de Atención
Familiar), elemento básico para la atención directa y desarrollo de actividades planificadas, y al fin y al cabo
todas estas estructuras las componen los profesionales, con su formación, dedicación y entrega, pues no de-
bemos olvidar que las estructuras de que hablamos no son más que instrumentos para mejora de la atención
al paciente.
Andrés Moreno Corredor
Médico de Familia
Centro de Salud “El Valle”
Distrito de atención
primaria Jaén
Jaén