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a medicina moderna coloca al médico ante la obligación de aprender con urgencia una serie de nuevos co-
nocimientos que lo conduce, a veces, a refugiarse en una subespecialización, que le impide ver al ser humano
en su totalidad. A partir de ese momento, el acto médico, tradicionalmente cercano y amistoso, comienza
a correr el riesgo de transformarse en un mero ritual técnico. La presente foto demuestra que ello no tiene
porqué ocurrir necesariamente.
En ella hay dos personas que se miran, se hablan y se escuchan. Resulta evidente que se trata de una relación
bidireccional, marcada por la naturalidad y fundamentada en la comunicación. Una comunicación que parece
auténtica y que se establece entre una paciente y su médico –el primero de sus medicamentos–.
Son especialmente destacables los elementos no verbales de dicha comunicación: La mirada del médico es
a la vez expresiva y receptiva, una mirada que si bien se observa, está más dirigida al mundo interior de la
paciente que a su corporeidad, y que parece estar dando ánimo, a la vez que obteniendo información. Por su
parte, la mirada de la paciente, es una mirada sencilla y esperanzada, pero sobre todo, claramente cargada de
confianza y gratitud hacia su médico. Hay todo un mundo tejido entre dos miradas tan diferentes y a la vez
tan complementarias.
Pero hay más elementos hablantes en esta imagen: me refiero a la mano izquierda del médico y a la mano
izquierda de la paciente. La primera, apoyada con respeto sobre el hombro de la paciente, transmite ánimo,
ofrece apoyo y establece contacto: no hay nada que acerque más a las personas que el tacto, ni forma de ex-
presión más directa que el contacto. Por su parte, la mano de la paciente, colocada con la palma abierta sobre
el corazón, parece adoptar una actitud de sentido agradecimiento.
Finalmente me llaman la atención, la expresión general del rostro de ambos: la paciente sonríe esperanzada,
el médico habla concentrado desde una seriedad cercana. El contraste es evidente, y sin embargo, transmiten
la sensación de un proyecto compartido.
En definitiva, la imagen nos expone con fidelidad los elementos básicos de una relación médico-enfermo
óptima. También nos recuerda que la medicina, además de ser una ciencia hipertecnificada, es una ciencia de
individualidades. La foto en suma, parece haber sido captada por alguien que además de dominar el arte de la
fotografía, domina también el arte de la medicina. ¡Felicitaciones a su autor por la lección que nos regala!
Luis Pastor Torres
Jefe del Servicio de
Cardiología
Hospital del SAS
de Valme
Sevilla