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s difícil encontrar las palabras adecuadas para describir el nacimiento de un niño o una niña, y lo es porque
la imagen ya lo dice todo, o casi. Es difícil explicar lo que cada uno de los protagonistas siente en ese instante.
Si se ha sido madre o padre se puede entender la emoción del momento, si no, seguro que se puede imaginar.
Del bebé sólo podemos saber cómo se encuentra físicamente pero sobre sus emociones sólo algunos autores
se aventuran a contarnos lo que, según sus teorías, está pasando por sus tiernas cabecitas. De lo que sí les
puedo hablar es de los sentimientos de quien está delante de la mujer, de quien espera, del que ayuda a la
mujer a parir, de los hombres y mujeres que trabajamos en el área de paritorio y a pesar de todo, insisto, es
difícil encontrar las palabras...
...Porque esta imagen es sólo el final del camino, un camino tan largo como cuarenta semanas de espera,
seguido de horas y horas de dilatación, un camino tan largo y agotador como minutos, incluso horas de
interminables pujos, un periplo lleno de alegrías y de penas, con momentos de tranquilidad y momentos de
nerviosismo, con preocupaciones e inquietudes hasta llegar a este punto, y son muchos los profesionales que
se encargan de que cada embarazo pueda terminar en una imagen como esta, incluso, si me lo permiten, con
una imagen aún más bella, y para esto sólo tenemos que ser más flexibles, adaptarnos a los cambios y a las
demandas de las mujeres, dejando de hacer las cosas por rutina y abriendo los ojos a lo que la evidencia cien-
tífica nos demuestra día tras día, y sobretodo teniendo mucha paciencia y sabiendo esperar.
La cara de una madre cuando ve por primera vez a su hijo o hija no se puede describir, sólo es comparable con
las lágrimas de un padre emocionado al contemplarlos a los dos.
Es un privilegio ser testigos de este momento y nosotras y nosotros lo sabemos. Por eso siempre estamos al
lado de la mujer, esforzándonos porque este instante crucial en sus vidas sea lo más gozoso, íntimo, gratifican-
te y respetado posible ya que es único e irrepetible.
Longinos Aceituno Velasco
Jefe del Servicio de
Obstetricia y Ginecología
Pilar Gregorio Álvarez
Matrona
Hospital del SAS
La Inmaculada
Huércal-Overa (Almería)