Martín G. Blanco García
Economista. Director de
Servicios Generales
Hospital del SAS
Virgen de las Nieves
Granada
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“H
ay números pares, números impares y números viudos. Con los viudos no se pueden hacer operaciones.”
Juan José Millás
S
iempre se ha dicho que los servicios generales en los hospitales son como las madres en las familias tradicio-
nales: nunca se nota su presencia, pero cuando faltan, su ausencia es rompedora y todo se convierte en un caos.
Esto, que en esencia es cierto y que cualquier profesional de la sanidad afirmaría con rotundidad, que puede
entenderse como una afirmación positiva reafirmante del valor de las tareas que los servicios generales desa-
rrollan en los centros sanitarios, ha sido también uno de los mayores hándicaps con los que se han encontrado
los profesionales: sólo en momentos de fallo se valora su presencia.
El hospital es un mundo complejo donde todas las partes deben sumar. Personal de gestión y almaceneros, co-
cineros y pinches, lavanderas y planchadoras, gobernantas y jefes de grupo, electricistas e ingenieros, limpia-
doras y seguridad, carpinteros, mecánicos,... informáticos y telefonistas, celadores y jefes de personal...; éstos
son los servicios generales de un hospital. Suponen un tercio de la plantilla, gestionan una cuarta parte del
gasto, cuidan de las infraestructuras, transportan las mercancías, velan por la seguridad, preparan las comidas,
suministran los materiales, apoyan a los profesionales sanitarios, realizan los trámites de gestión, implantan
nuevas tecnologías, mantienen la higiene, ayudan a los usuarios en sus desplazamientos... Una compleja
estructura que surge para dar apoyo a los procesos asistenciales y hacer posible la consecución de los fines del
hospital.
Con el paso del tiempo, toda estructura tiende a centrarse en sí misma y organizarse de tal manera que se en-
cuentre explicada en su mera existencia. Esto implica que aquellas otras partes de la estructura con las cuales
tiene que interactuar, se van alejando y se organizan para depender lo menos posibles de aquellas otras que
se han convertido en eyectoras. Aunque los Servicios Generales no iban a ser ajenos a este fenómeno, también
lo es el papel INTEGRADOR que pueden jugar dentro de la compleja organización que es un hospital público.
Su necesaria presencia en toda la actividad asistencial es una oportunidad, pues a su través se canalizan y
conducen informaciones, conocimientos y nuevas tecnologías.
Añadir valor a su labor tan discreta como necesaria; asumir retos de profesionalización y especialización y
aprovechar su lugar estratégico dentro de la actual organización aprovechando para ello las nuevas herra-
mientas de gestión, es el camino para garantizar lo que ha sido uno de los pilares más importantes del tan
reconocido sistema sanitario público en España.