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l protagonista de la foto parece relajado, transmite confianza y seguridad, está sentado y parece que termi-
nando una intervención que ha ido muy bien. Hace más de quince años que es el responsable de su servicio
–desde hace cinco años convertido en unidad de gestión clínica– y como tal ha “padecido” toda la eclosión de
propuestas de reformas de la administración durante dicho período.
Como cirujano está acostumbrado a moverse en situaciones de incertidumbre y a tomar decisiones en poco
tiempo ante alternativas distintas y difíciles y se metió en la dirección por objetivos, la medicina basada en la
evidencia, la gestión clínica, los modelos de incentivos, la gestión de procesos y la gestión por competencias.
Como cirujano vio muy claro que necesitaba nuevo instrumental y fue periódicamente a la Escuela Andaluza
de Salud Pública donde completó su desarrollo profesional en actividades de estadística, informática, epide-
miología clínica, técnicas de comunicación, gestión de recursos y cambió aquello que traía de la Facultad de
“la salud no tiene precio…” por “las necesidades son siempre ilimitadas y los recursos siempre escasos…”. Más
recientemente ha participado con un grupo de profesionales de su sociedad científica en la elaboración de los
mapas de competencias como base de la acreditación de profesionales.
Hoy está satisfecho del reconocimiento conseguido al superar el proceso de acreditación como profesional
excelente en la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía que le va a permitir acceder al máximo nivel de
carrera profesional.
Como cirujano tiene una mente permanentemente abierta. “Cambiaré de opinión tantas veces y tan a me-
nudo como adquiera nuevos conocimientos. El día en que advierta que mi cerebro ha dejado de ser apto para
estos cambios dejaré de trabajar. Compadezco de todo corazón a los que, después de haber adquirido y expre-
sado una opinión, no pueden abandonarla nunca jamás”. Expresiones son éstas de un científico de finales del
siglo XIX y comienzos del XX, Florentino Ameghino, que reconoce como propias.
Una mente permanentemente abierta a los cambios, según adquiere nuevos conocimientos, es lo que le ha
permitido adquirir de una manera sensata y enriquecedora el perfil necesario para el profesional del siglo XXI.
Rafael Burgos Rodríguez
Director General de
Personal y Desarrollo
Profesional del Servicio
Andaluz de Salud