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”Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”
(Nicolás Maquiavelo)
P
ocos profesionales tienen el privilegio de conocer de cerca la intimidad del ser humano y ver lo que somos,
como los representados en esta fotografía.
La evolución que ha tenido el Diagnóstico por la imagen en los últimos veinte años ha sido espectacular. La
creciente y sucesiva incorporación de los avances tecnológicos aplicados en este ámbito de la Medicina ha
permitido dotar a los profesionales y al sistema sanitario de una potencia diagnóstica inimaginable hace
dos décadas. Junto a ello, la formación y especialización de los sanitarios ha tenido que ir adaptándose a la
innovación tecnológica y ha permitido ofrecer nuevas alternativas de tratamiento para los pacientes, a sus
responsables clínicos, a la vez que ha colaborado decisivamente en la supresión de “gestos” asistenciales hasta
ese momento necesarios.
Por otra parte, los Servicios de Radiodiagnóstico han incorporado nuevas formas de gestión que intentan ofer-
tar modelos organizativos que aporten valor añadido a los clientes externos e internos en términos de eficacia
y eficiencia.
El diagnóstico por la imagen ha contribuido y lo sigue haciendo de forma eficaz, a la detección precoz de
lesiones, lo que permite un abordaje incipiente, en muchos casos, y una notable mejora en las expectativas
de curación y supervivencia de las personas afectadas. Al programa de detección precoz del cáncer de mama,
le seguirán con seguridad otros en los próximos años y en los que los servicios y profesionales de diagnóstico
por la imagen, jugarán un papel esencial.
La extensión del entramado asistencial público en Andalucía y, de su mano, la alta tecnología diagnóstica, ha
contribuido a cohesionar el Sistema y a acercar estas prestaciones a los ciudadanos, mejorando notablemente
la calidad objetiva y la percibida de estos servicios. No obstante, ciertos elementos como la excesiva medica-
lización de la sociedad actual, la forma en que se consumen los servicios sanitarios y determinadas prácticas
clínicas defensivas, arrojan sombras sobre la correcta utilización de la tecnología de diagnóstico por la imagen.
Uno de los retos a afrontar en los próximos años, será el de inculcar una cultura de uso racional en este ámbi-
to. De lo contrario, estaremos esforzándonos en querer ver más lo que aparentamos en lugar de insistir en el
loable empeño de intentar ver lo que somos.
Antonio Camacho Pizarro
Jefe del Servicio de
Documentación Clínica y
Sistemas de Información
Hospital del SAS
Juan Ramón Jiménez
Huelva