Page 56 - SAS.20Años

Basic HTML Version

56
¿P
ara consulta o para recetas? Aún se sigue escuchando esta pregunta cuando un paciente pide cita a su
médico. Las nuevas tecnologías ya permiten no tener que acudir al centro de salud para continuar el trata-
miento prescrito.
El nuevo siglo ha traído nuevos sistemas de comunicación. La receta en papel está próxima a pasar a la histo-
ria. Demos la bienvenida a la receta electrónica, en el SAS, Receta XXI.
Los beneficios se hacen patentes en todos los ciudadanos, que no precisan emplear su tiempo en solicitar cita
en el centro de salud. Las farmacias son más numerosas y están más cercanas de los usuarios, tanto de sus
domicilios como de sus lugares de trabajo. Los trabajadores no necesitaremos pedir permiso para ir al médico
si sólo precisamos continuar un tratamiento ya establecido. Los ahorros en costes indirectos por mayor dispo-
nibilidad de tiempo laboral son difíciles de calcular pero posiblemente importantes.
La receta electrónica es una de las manifestaciones más patentes de un sistema sanitario que tiende a
centrarse en las necesidades del ciudadano. Si evoluciona correctamente, el nuevo sistema tenderá a un uso
de medicamentos más seguro, al permitir aplicaciones de ayuda a la prescripción y detección de errores. Los
errores de medicación y reacciones adversas a los mismos, siguen siendo una de las principales causas de in-
gresos hospitalarios en los países desarrollados. El visado también se hace menos burocrático. El medicamen-
to prescrito y el paciente (mediante la tarjeta sanitaria) se identifican inequívocamente. La información sobre
dispensación podría ser inmediata y favorecer una mejor gestión. El médico gana tiempo de consulta.
¿Todo es positivo? Como cualquier nueva tecnología, dependerá de cómo se use y desarrolle. Las debilidades
quizás están en un sistema informático que, aún, necesita ser más ágil. Las oportunidades, entre otras, están
en el campo del seguimiento farmacoterapéutico.
En los años 80, los medicamentos se prescribían poco racionalmente, se “compraban” compulsivamente, y
se tomaban, por suerte, muchos menos de los que se almacenaban. Actualmente, los tratamientos prescri-
tos se adecuan bastante mejor a las pruebas científicas que los apoyan, se tiene más en cuenta la relación
beneficio-riesgo y beneficio-coste, y el modelo de receta electrónico permite una forma más segura y cómoda
de formalización. Hay que seguir trabajando, especialmente en el seguimiento, seguridad y adherencia a los
tratamientos.
Juan Carlos Domínguez
Camacho
Farmacéutico
Técnico de Salud del
Medicamento
Distrito de atención
primaria Sevilla
Sevilla