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oeste, amparados por Campa Torres (antigua
Oppidum Noega), el tejido industrial de la
ciudad: grúas, depósitos de gas, el puerto del
Musel, los astilleros y las rotundas verticales de
la térmica de Aboño. Al este, bajo la Torre, las
termas de Campo Valdés, el Museo Casa Natal
de Jovellanos, el campanario de San Pedro y la
playa de San Lorenzo. Mas allá, en perspectiva
atmosférica, el alto de la Providencia.
La ciudad se fue construyendo pieza a pieza.
Los escolares ensamblaron 9 cintas de cartu-
lina blanca sujetas en un punto mediante un
sencillo encuadernador. Por detrás, “hilvana-
das”con un hilo plateado, las varillas del
abanico desplegaban su corona circular,
también llamada “paisaje” o “país”.
Fueron surgiendo, así, multitud de ciudades
dibujadas al hilo de la narración y la mirada,
elegantes abanicos reflejados en el juego plural
de los espejos de la Torre.
El 15 de Octubre la Torre del Reloj inauguró su
primera muestra temporal de trabajos
infantiles
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.
El taller de Arte Contemporáneo Cartografías y
Utopías ha tenido como objetivo mirar por la
ventana y orientarse, hacer visible la invisibilidad
de las cosas, desplegar, a capricho, calles y ave-
nidas; arquitecturas imaginarias como el parque
para conejos de angora, o el inexistente y anhe-
lado zoológico que se ha repetido como motivo
de la ciudad dibujada. También casetas de
playa, campos de fútbol, paisajes del cerro, el
Elogio de Chillida, el Ayuntamiento, la casa y el
“cole”, el cementerio, las chimeneas de Aboño,
la “pica” de San Pedro, la “muyerona” y la
estatua de Pelayo, la más representada.
Asistimos a la desaparición de un cierto estilo de
vida urbana. Vivimos una etapa de transición en
una sociedad que no evoluciona de modo lineal
sino que lo hace al ritmo zigzagueante de contra-
dicciones y dicotomías. En función de ello el con-
Esta dicotomía planteada por Calvino entre ciu-
dades ideales e infernales no es sólo una refle-
xión de carácter poético. En la búsqueda de una
alternativa a las ciudades infernales: (qué cosa,
en medio del infierno no es infierno y hacerlo
durar y darle espacio) se ven correspondencias
entre dos posturas actuales y sus implicaciones
éticas y civiles: las ciudades sin pasado (globali-
dad) y la ciudad que libremente mira, escucha e
interroga al pasado (diferencia).
En el año 1998 la Fundación Municipal de
Cultura, Educación y Universidad Popular de
Gijón en colaboración con el Principado de
Asturias editó un almanaque cuya temática era
la cartografía histórica de la ciudad. Mediante
un ejercicio de recorte y superposición de los
diferentes planos recogidos del almanaque se
constató una morfología cuya tendencia meta-
fórica se orientaba a la forma de una concha,
un abanico o una medusa. Esos mismos mapas
y documentos gráficos de nuestra ciudad nos
permitieron comprobar cómo la Torre del Reloj
presidía el paisaje más antiguo de Gijón, y así
aparecía reflejado en el plano de Carlos Elorza
mandado a hacer por Felipe II en 1573, o en el
famoso grabado de Fernando Valdés de 1635.
Nuestro proyecto didáctico sobre la ciudad y
sus lecturas se inició durante el curso 2002 y se
llevó a cabo en lo alto de la Torre del Reloj
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bajo el fundamento del “ojo que todo lo ve”.
Desde esta posición privilegiada se invitó a los
escolares a un recorrido visual organizado a
partir de las 14 ventanas del edificio.
Situados sobre el asa de un abanico imaginario,
mirando al norte, el cerro de Santa Catalina, el
barrio de pescadores de Cimadevilla (Gigia), y el
Elogio del Horizonte de Chillida. Al sur, el Picu´l
Sol, la ciudad histórica y el dorso escalonado
del Sagrado Corazón. Al suroeste, el monu-
mento a Pelayo y las playas de Poniente. Al
cepto clásico de espacio público ha perdido su
vigencia siendo sustituido por un espacio en trán-
sito que conforma una red continua. Moverse es
la clave de esa nueva modernidad y en este fluir
contemporáneo, Gijón aspira a ser civitas aso-
ciada de proyectos didácticos innovadores.
En el año 2000 Asturias y Andalucía iniciaron
un juego de miradas y un proyecto circular de
origen y destino fundamentado en las seme-
janzas cartográficas de Gijón y Cádiz, ciudades
que,
sotto voce
, designé como “las antípodas
verticales”. Suponía una línea recta y vertical,
trazada de norte a sur, y que al doblarse sobre
sí misma conformaba un anillo enlazado por
sus respectivas penínsulas.
Cartografías es una invitación a observarnos
desde arriba, a compartir experiencias, proyec-
tos educativos, y quién sabe si, alguna que
otra utopía.
Taller de Arte Contemporáneo. Cartografías y Utopías,
la ciudad y sus planos
Narración de la ciudad desde la Torre y el Cerro de Santa
Catalina:
Griselda Coro Niembro
Itinerario urbano, La ciudad de Manuel del Busto:
Carmen Sanz
Técnicas artísticas y diseño del abanico:
Mercedes Elizalde
Montaje expositivo:
Juan Stové
Notas
1. En su versión actual la Torre del Reloj es un edificio
construido de nuevo en casi su totalidad que pretende
recrear el volumen y perfil de una antigua edificación
ubicada en el mismo lugar. Construida en 1572, fue sede
del Ayuntamiento de Gijón pasando a ser cárcel pública
hasta 1909. De los avatares sufridos por este edificio
cabe destacar que en 1588 un rayo derribó el segundo
cuerpo de la torre, que se reparó en 1590. El estado de
vejez y abandono en que se vio sumida la cárcel provocó
una propuesta de demolición del edificio que se llevó a
efecto en 1911. La Torre fue levantada, de nuevo, en
1989 sobre su antiguo solar y su último piso es un
mirador sobre la ciudad. Su interior alberga una exposi-
ción permanente sobre la historia de Gijón, documentada
a partir de objetos, planos, fotografías, dibujos y graba-
dos antiguos. Su recuperación actual permite la recrea-
ción visual de un paisaje urbano originario.
2. Si bien la Torre es un observatorio privilegiado, su
recinto expositivo es el más complejo de nuestra red de
museos municipales. Suelos transparentes, espejos que
reflejan y multiplican los objetos, vitrinas esquinadas de
reducidas dimensiones y el obligado ascenso del circuito,
hacen imprescindible una mirada atenta y multidireccional.
Más de 100 abanicos se dispusieron sobre los suelos de
metacrilato y las paredes de la torre culminando en una
selección de piezas suspendidas de los nervios del cimbo-
rrio. Para animar la visita se descolgó una ligera escala de
20 metros, que serpenteaba movida por el viento.
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1. Al fondo, la Torre del Reloj situada sobre el corazón
del barrio de Cimadevilla. En primer plano el Palacio
Revillagigedo y la escultura de Pelayo.
2. Aspectos del montaje de la exposición Cartografías y
Utopías, la ciudad y sus planos.
3. Dibujando la ciudad.