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MUSEO PICASSO MÁLAGA
La Junta de Andalucía supo
corresponder a tan generoso
gesto, articulando con ellos un
ambicioso proyecto a la altura de
las circunstancias. En esta labor la
iniciativa fue, en primer término
de Christine Ruiz-Picasso y del
nieto del artista, Bernard, y fue
secundada por la actual Consejera
de Cultura del gobierno andaluz,
Carmen Calvo, que tutela el com-
plejo y arduo proceso que ha
hecho posible, desde el punto de
vista político, jurídico, administra-
tivo y económico, la realidad que
hoy es ya el Museo Picasso
Málaga, en cuyo desarrollo obvia-
mente han intervenido un amplio
conjunto de colaboradores desde
múltiples instancias, entre los que
ocupa un lugar preponderante
Carmen Giménez, directora del
Proyecto Museo Picasso Málaga.
Como parece absurdo crear un
museo sin fondos, y en el caso
concreto de Picasso, sin duda el
artista del siglo XX de más
elevada cotización, la adquisición
actual en el mercado de un con-
junto digno de su obra es una
empresa objetivamente imposi-
ble, la donación por parte de sus
herederos Christine y Bernard
Ruiz-Picasso ha sido la clave de
todo el proyecto.
El museo abrirá sus puertas al
público con un número de piezas
verdaderamente importante:
204. De esta cantidad, una parte
sustancial es donación pura, que
La creación del Museo Picasso
Málaga no hubiera sido posible
sin, por una parte, la voluntad de
dos de los herederos del artista,
Christine y Bernard Ruiz-Picasso,
convencidos de que a éste le
habría satisfecho la iniciativa de
emplazar un centro de exhibición
permanente de su obra en su
ciudad natal, y, por otra, sin el
decidido apoyo del gobierno
andaluz, que no sólo comprendió
la importancia de subrayar, de
una forma patente y estable, la
vinculación del genial artista con
sus raíces culturales vernáculas,
sino que no ha escatimado los
medios para que se formalizase
este compromiso y se materiali-
zase de la mejor manera posible.
La calidad y repercusión de las
dos exposiciones celebradas en
Málaga:
Picasso clásico
, en 1992
y dos años después, en 1994,
Picasso. Primera mirada,
Colección Christine Ruiz-Picasso
,
(ésta última también en Sevilla
en 1995 y posteriormente en
Nimes), contribuyeron de una
forma determinante a la decisión
de ubicar de forma permanente
la obra de Picasso en Málaga.
Faltaba lo más difícil, esto es:
encontrar el equilibrio entre el
deseo de Christine y Bernard
Ruiz-Picasso de hacer una dona-
ción significativa de obras de
Picasso, y el de que el Museo
que acogiera las obras reuniera
las condiciones adecuadas.
se desglosa de la siguiente
forma: la parte donada por
Christine Ruiz-Picasso suma 133
obras (14 pinturas al óleo, 9
esculturas, 44 dibujos, un cua-
derno de dibujos de la serie
Royan con otros 36 dibujos, 58
grabados y 7 cerámicas; la parte
donada por Bernard Ruiz-Picasso
suma 22 obras (5 pinturas al
óleo, 2 dibujos,10 grabados y 5
cerámicas). A este conjunto hay
que añadir, en régimen de cesión
gratuita a diez años renovable,
otras 49 obras (23 pinturas al
óleo, 2 esculturas, 7 dibujos, 5
grabados y 12 cerámicas).
Aunque la cuantificación econó-
mica de un conjunto de obras de
Picasso de esta magnitud está
sujeta a múltiples factores y, por
tanto, muy difícil de precisar de
forma puntual, existe un dicta-
men elaborado por la casa de
subastas internacional Sotheby´s,
donde se estima que su valor
ronda los 176 millones de euros.
En cualquier caso, conviene
subrayar a este respecto que,
incluso disponiendo de esta cifra
millonaria, no se adquieren unos
fondos como los que se exhibirán
en el Museo Picasso Málaga,
porque sólo se compra lo que
está a la venta y, ciertamente, en
esta proporción y con estas carac-
terísticas de lo aportado por
Christine y Bernard Ruiz-Picasso,
no hay nada parecido en el
mercado internacional.
Se han creado dos fundaciones
con patronatos diferentes, que
tienen como misión garantizar
que los deseos estipulados por
parte de los donantes sean respe-
tados: una fundación es la propie-
taria titular de la colección, mien-
tras que la otra lo es del edificio
que la cobija, respondiendo
ambas de que la obra de Picasso
sea conservada, exhibida, estu-
diada y difundida en las condicio-
nes pactadas con los donantes.
Para acoger la colección y conver-
tirse en la sede del nuevo Museo,
la Junta de Andalucía adquirió el
Palacio de los Condes de
Buenavista, un edificio histórico
característico de la arquitectura
civil andaluza del siglo XVI, en el
que se mezclan los elementos
renacentistas y mudéjares.
Además de las razones alegadas,
a las que hay que añadir las
obvias de su adecuación para, una
vez restaurado y adecentado,
cumplir con su nueva función, la
elección de dicho edificio como
sede del Museo Picasso Málaga
estuvo asimismo condicionada por
el expreso deseo de la donante
principal, Christine Ruiz-Picasso,
de que se buscase un modelo de
palacio andaluz, como lo es el de
los Condes de Buenavista, en el
que ya había pensado Picasso
cuando planteó en 1953 este pro-
yecto, frustrado entonces por
razones políticas.
Para ello, los responsables de
ambas fundaciones promotoras
consideraron imprescindible la
adquisición de varios espacios
adyacentes de la antigua Judería
de Málaga, en los cuales, conve-
nientemente adaptados e integra-
dos al conjunto, era posible ubicar
los servicios y las funciones que
prescribe la museografía actual,
como biblioteca, centro de docu-
mentación, auditorio, departa-
mento de educación, oficinas, etc.
Por otra parte, esta ampliación
ayudaba complementariamente a
poner en valor la antigua trama
urbanística medieval que se con-
serva, evitando su degradación.
Es allí donde se ha construido
una serie de edificios de nueva
planta, que cobijarán las salas de
exposiciones temporales, el taller
de restauración, la librería y
algunas de las oficinas. Con
estos añadidos, la superficie total
del Museo Picasso Málaga cons-
tará de 8.300 metros cuadrados.
MUSEO PICASSO MÁLAGA
La misión fundamental del nuevo Museo es por una parte, reali-
zar el sueño de Picasso de contar con un museo propio en su
ciudad natal y reintegrar su cosmopolita producción a su tierra
andaluza, donde el espíritu innovador del seguramente mejor
creador plástico del siglo XX servirá de estímulo a las sucesivas
generaciones.
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