mismas dimensiones y ornamento que los restantes y debieron culminarse en la
intervención de Arévalo a partir de 1943.
Resulta destacable en el conjunto la alta calidad artesanal de todos estos elemen-
tos ornamentales y de revestimiento, convirtiéndose el edificio en un auténtico
compendio de artesanías y oficios tradicionales. Especial atención merecen los zó-
calos de azulejos que chapan las galerías al patio en planta baja, la Capilla y la caja
de la escalera principal. El pintor de estos azulejos fue Manuel Rodríguez y Pérez de
Tudela, que los firma en 1908.
Frente al mundo de la representación y ostentación, simbolizado en el patio prin-
cipal, se sitúa el patio de servicio, ubicado al otro lado del apeadero. Para acoger
cuadras, cocheras y habitaciones de sirvientes ideó una arquitectura de ladrillo
desnudo capaz de integrar referencias a la arquitectura industrial y al modernismo
de ladrillo visto, con incorporaciones de raíces mudéjares; obteniendo resultados
de logrado efecto plástico. Sobre el lienzo de ladrillo se incorporan columnillas de
mármol, tejaroces y paños de azulejos preludiando algunas de las constantes de
su obra posterior.
La ornamentación ideada por Aníbal González se complementa con algunos ele-
mentos traídos de diversas procedencias. A las ya mencionadas pinturas del techo
del Salón de Consejo, se añade el pequeño mosaico romano situado al pie de la
escalera o el paño de azulejos del siglo XVIII que representa a la Sagrada Familia,
situado en la galería superior del patio de servicio.
En el jardín y en las cubiertas el eclecticismo del arquitecto llega a resultar sor-
prendente. El Salón de Consejos y la galería inferior al mismo se abren al jardín a
través de una fachada de corte clasicista. Junto a ella, sin elementos de transición,
se levanta un paño compuesto por pilastras y arcos de ladrillos bícromos agrami-
Abajo: En la reforma, la antigua portada ma-
nierista fue trasladada al jardín de la casa, tal
como muestra la imagen publicada en 1914
en la revista Bética. Allí permaneció hasta al
menos 1943, con toda seguridad. En el jardín,
junto al retablo de ladrillo visto y al clasicis-
mo de la logia y del pabellón de fachada a Al-
fonso XII, componía un complejo collage de
armas y fragmentos de distintas etapas de la
historia de la edificación. Sabemos que la no-
table portada, dibujada por Ford, desapareció
del inmueble no más tarde de 1948.
Arriba izquierda: Versión no ejecutada de la
ornamentación inicialmente prevista para
apeadero y sala alta. A la derecha, proyecto
de ordenación del jardín posterior. Su dispo-
sición es bastante próxima a la existente en
la imagen publicada en 1947. Puede recono-
cerse por su planta la ubicación de la portada
manierista.
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Palacio de Monsalves
Historia del edificio y sus moradores