Las pinturas de la casa de Juan de Arguijo
“
De las dos famosas estatuas, si es cierto que fueran dos, sólo hemos podido averiguar el paradero de
la que representa a Venus. Supimos que ésta, juntamente con el magnífico techo que pintara Francisco
Pacheco, fueron trasladados a su casa de la calle de los Monsalves por el Sr. Marqués de la Granja, hacia
los años de 1860, y siguiendo algunos rastros logramos dar al fin con ella en Madrid
”.
“El refinado gusto artístico del ilustre prócer sevillano llevole a hacer de su casa un verdadero Museo,
enriquecido por joyas de tan gran valía como el techo del gran salón, en que probablemente se celebra-
rían las famosas Academias literarias convocadas por le aristocrático Mecenas, cuya obra encomendó
al clásico pintor Francisco Pacheco, y el cual merece también algunas frases. Tiene forma de un parale-
logramo de 9 metros por 5,50 de ancho y está dividido en compartimentos de desiguales dimensiones y
formas. Represéntase en el central el Olimpo, Júpiter acompañado de dioses y de diosas: en los ángulos
parecen en valentísimos escorzos Ganímedes y Faeton, la Justicia y la Discordia; y en los dos restantes,
muéstranse dentro de sendas cartelas: en uno el escudo nobiliario de los Arguijos, y el otro contiene esta
sobria inscripción, reveladora del cultísimo espíritu de D. Juan:
GENIO
ET MVSIS
DICATUM
A S
M 601
En algunos pequeños espacios que dejan las molduras y entrecalles de dichos compartimientos, hay
mascaroncillos, róleos, cartelas y otros motivos del estilo del renacimiento.
Digno émulo fue en esta ocasión el nobleVeinticuatro, sevillano de aquel ilustre prócer don Fernando
Enríquez de rivera, pues ambos valiéronse de los pinceles del insigne Pacheco para decorar sus res-
pectivas moradas, dejando así testimonio, no sólo de su refinado gusto, sino de los méritos del pintor
literato, adelantándose en esta ocasión el poeta al magnate, porque el techo de la Casa de Pilato lleva
la fecha de 1605”.
“Una feliz casualidad ha librado de la destrucción al famoso techo y a la estatua de Venus. Afortunada-
mente el Sr. Marqués de la Granja, poseedor de la casa de Arguijo, hizo trasladar ambos objetos por los
años de 1860, como dejamos dicho, a la en que entonces moraba, sita en la Calle de los Monsalves, pro-
piedad hoy del Excelentísimo Sr. D. Javier Sánchez-Dalp, a cuya deferente amistad debemos la fotografía
de techo, cuya reproducción acompañamos: a no haber sido por tal circunstancia, tan valiosos objetos
habrían sido consumidos por las llamas,...”
GESTOSO Y PÉREZ:
“La casa de Juan de Arguijo”
(1914).
La portada del palacio
“…Del palacio de los Monsalves, que dieron nombre a la calle donde se alza, aún no reemplazado por
celebridad contemporánea de más o menos fuste, no resta visible la interesante fachada relegada a ve-
tusto adorno en el jardín del re//36 –mozado albergue de esta gran familia, desaparecido desde el siglo
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Palacio de Monsalves
Historia del edificio y sus moradores