Si volvemos ahora al techo, procuraremos demostrar cómo tales pensamientos encuentran reflejo en
las imágenes allí pintadas. Las figuras perimetrales, Faetón, Ganimedes, Astrea y Discordia, constituyen
el atrezzo típico del topos humanista de la búsqueda de la inmortalidad. En el panel central tenemos a
la asamblea olímpica esperando la llegada del feliz elegido; la balanza en el centro de la composición
nos recuerda que se trata de un melancólico, uno de esos seres excepcionales, capaces de descender a
los infiernos de la locura, pero también de ascender a las estrellas del genio. El carácter ambivalente de
ese don de los poetas en general y de Juan de Arguijo, en concreto, viene puesto de relieve por la actitud
de Júpiter y Saturno. Júpiter extiende su mano abierta sobre la jarra de los bienes (to kalon), pero sobre
ella se inclina también la figura sombría de Saturno con su guadaña”.
LLEÓ CAÑAL:
Nueva Roma. Mitología y Humanismo en el Renacimiento sevillano
(1979). Págs. 52-55.
Monsalves y el origen de la arquitectura regionalista
“La dinámica del proceso arquitectónico regionalista comienza en 1906, cuando Javier Sánchez-Dalp
encarga a Aníbal González la reforma de la gran casa de calle Monsalves. La mansión del Marqués de
Aracena recibe un tratamiento neorrenacentista con motivos platerescos en piedra artificial. Hay una
distinción interesante entre la zona residencial, en torno al gran patio porticado, de tonos grises como
la fachada, y la zona de servicios, con el patio apeadero, más colorista por la utilización del ladrillo
rojo y la cerámica. En los sectores principales de este pequeño patio rectangular se emplea el lenguaje
renacentista; así en la arcada triple del balcón, donde vemos por vez primera las columnas de mármol
blanco conjugadas con la fábrica de ladrillo agramilado que encontrarán su máxima exaltación en
las galerías de la Plaza de España. El patio viene a ser la charnela entre las dos posturas del arquitecto
–modernista y regionalista– en ese momento crucial de su carrera…”
VILLAR MOVELLÁN:
Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935)
(1979). Págs. 171-173.
Los habitantes
“La familia descendía del famoso caballero Mosén Per de Tous, catalán que halló y trajo a Sevilla la
imagen gótica de la Virgen de la Hiniesta, patrona de nuestro Ayuntamiento. Esta casa tuvo la fortuna
de que el inglés Richard Ford la dibujara durante su larga permanencia en Sevilla. Gran escritor y estu-
pendo dibujante... En el de Monsalves presenta el dibujo de la fachada de la casa en toda su largura,
presidida por un gran pórtico, con un par de dobles columnas salomónicas a cada lado, rematando el
conjunto un gran escudo nobiliario en el que aparece un águila bicéfala sosteniendo entre sus garras
una gran corona. Los Tous de Monsalves, Condes de Benagiar desaparecen en el siglo XVII, pasando el
mayorazgo a la familia Castilla, y por enlaces a la de origen irlandés O`Neill, Marqueses de la Granja
y del Norte, que conservaron la casa hasta el pasado siglo. De la primitiva casa no queda más que el
escudo que adorna, al menos hasta hace unos años, el jardín de la casa construida en el presente siglo
en sustitución de la antigua”.
YBARRA HIDALGO:
“
Tipos de casas del Barrio del Museo en la Historia y en la actualidad
”
(1996). Pág.
123.
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Antología de textos éditos