Desde la universalización en la cobertura del sistema, hasta la transformación experimentada por la aten-
ción primaria. Desde la importancia de la medición y en los sistemas de información hasta las garantías en
la accesibilidad a los servicios. O desde el componente tecnológico hasta otros resultados tangibles obje-
tivables en indicadores de salud/enfermedad, prestaciones asistenciales, nuevos derechos y servicios. Sin
omitir la profesionalización en las políticas estructuradas en relación con la gestión de recursos humanos o
la gestión económico financiera.
Hemos tenido también momentos duros en estos años. Ha habido ciertamente momentos de desafíos, de
complejidad y de tensión. Y queda tanto por hacer…
En la memoria de cuanto somos y hemos sido, memoria entendida como un ejercicio de fidelidad a uno
mismo y a la verdad, aparece con fuerza –entre quienes han sido agentes presentes y protagonistas en todo
ello– un personaje colectivo: los profesionales. Los buenos profesionales.
Gracias a todos ellos –profesionales asistenciales, de servicios y gestores– y gracias a su dedicación, su
esfuerzo y su trabajo ha resultado posible construir cuanto es hoy el Servicio Andaluz de Salud a lo largo de
toda nuestra geografía y a lo largo de todo este tiempo.
Como reconocimiento a ello surge esta obra. Lo que el lector tiene en sus manos es un inventario personal de
miradas, de momentos memorables, de inquietudes confesables y de vivencias compartidas de algunos pro-
fesionales de nuestra gran organización, protagonistas del presente y del pasado reciente de este civilizado y
humanísimo –como pocos– oficio de curar y cuidar.
Cuando aparece la enfermedad, se disipa la hojarasca de lo fatuo y lo que queda es la vida. Cuando tal acon-
tecimiento sucede, es cuando despliega su formidable relevancia lo que somos y hemos de seguir siendo: un
servicio público y eficaz construido desde un valor tan esencial como es desde la necesidad de la persona y
no desde su nivel de riqueza. Un servicio y una responsabilidad.
Ante nosotros veinte años y todo el futuro. Para consolidar para nuestra generación y para quienes nos suce-
dan un buen, un magnífico servicio público de salud. Que no ha de perder nunca la capacidad de detectar y
resolver con eficacia cuantas cuestiones no funcionen bien, que ha de escuchar e imaginar el futuro y que ha
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