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na de las características del trabajo en el ámbito sanitario, y que es una más de las diferencias con otras
profesiones, es la del trabajo en equipo. Dentro de esta necesidad de trabajar en equipo, en cualquier nivel
asistencial y en cualquier centro, el quirófano constituye un microcosmo donde se resume esta forma necesa-
ria de trabajar.
Para que nuestra actividad diaria sea posible y adecuada, es necesaria una continua organización, coordina-
ción, cooperación, programación, análisis, formación, intercambio y transmisión de conocimientos,... entre los
distintos profesionales. Pues bien, en el quirófano, y como dije al principio, se dan, y es necesario que se den,
día a día todas estas características, con las ventajas y dificultades que llevan consigo.
No se concibe el trabajo de quirófano como algo individual. Desde llevar el paciente a quirófano hasta que
llega de nuevo a planta es necesaria la participación de numerosas personas y cada una sabe lo que hay que
hacer (organización), cuándo hay que hacerlo (planificación), qué personas son las que tienen que hacerlo
(cooperación-coordinación) y cómo hay que hacerlo (conocimiento).
Pero todas estas características necesarias, aunque lo parezca al estar reflejadas de forma resumida, no son
nada fáciles de llevarlas a cabo. Para que el quirófano (el Servicio, el centro e incluso la institución) ruede a
una velocidad adecuada, además de todos estos aspectos, es necesario que, en la base o fondo de cada uno
de nosotros, existan unos valores (tanto en lo personal como en lo social) que den soporte, faciliten y hagan
posible el trabajo diario. Valores como el comportamiento ético, la honradez, el compromiso, el compañerismo,
la lealtad, la coherencia interna y externa, el compromiso social, incluso la amistad, son necesarios a cual-
quier nivel, ya sea político, de gestión o asistencial y, sobre todo, se hacen imprescindibles a largo plazo. Toda
organización persiste si, al menos una parte de las personas que lo forman, tienen en su base robustos valores
personales y sociales. Por tanto, y en mi opinión, en la medida que consigamos un adecuado desarrollo de las
personas y una formación basada en estos valores, tanto personales como sociales, que afiance en nosotros la
importancia social de nuestro trabajo, conseguiremos no sólo que este quirófano-centro-organización funcio-
ne adecuadamente, sino que persista en el tiempo.
Víctor Baena González
Jefe de Servicio. Director
de la Unidad Clínica de
Urología
Hospital del SAS
Regional de Málaga