Page 11 - mUSA

Basic HTML Version

será tenida en cuenta, ya que aunque el diseño de la
sala está en el ámbito de nuestras atribuciones, no
sabemos aún hasta qué punto podemos tener influencia
en qué piezas se colocan, en qué vitrinas, qué soportes
serán los utilizados, etc…
J.G.:
¿Cómo está siendo la colaboración entre las distin-
tas disciplinas en la redacción del proyecto?
A.C.:
En el equipo de diseño están trabajando muchas
personas: los asesores habituales en la redacción del pro-
yecto (estructuras, instalaciones, etc.), un arquitecto-res-
taurador especialista en Cuypers y la arquitectura de su
época; también se han pedido informes a historiadores e
investigadores sobre algún tema específico, como los
ornamentos del edificio. Hay un gran equipo multidisci-
plinar en el cual estamos nosotros como arquitectos y
responsables de toda la coordinación.
Acostumbramos a discutir con los responsables del pro-
yecto museográfico aspectos tales como el recorrido o la
posibilidad o no de compartimentar las salas. A veces
tenemos opiniones distintas, pero esperamos ser capaces
de superarlas.
J.G.:
¿Cómo estáis abordando el tema de la iluminación
de las salas? Un tema tan prioritario en un museo.
A.C.:
Éste es precisamente uno de los temas que está a
caballo entre distintas competencias y será necesario
coordinar nuestra decisión con la del resto de las perso-
nas que se ocupan de las exposiciones.
J.G.:
En el mundo de la museología hay abierto un
debate entre si son más idóneos los grandes o los peque-
ños museos. ¿Cuál es vuestra opinión?
A.C.:
Está demostrado que un espectador difícilmente
mantiene la atención durante más de dos horas, por
tanto, todos aquellos museos cuyo recorrido supere las
dos horas resultan inadecuados para ser visitados en
una sola sesión. Los grandes museos deben ofrecer de
forma muy clara diferentes opciones de recorrido, para
que cada visitante sepa qué partes del museo va a
visitar y pueda acceder a ellas de la manera más
cómoda y directa.
J.G.:
La ampliación de los campos artísticos a nuevos
soportes como el cine, el comic, la fotografía, el vídeo,
etc… ¿desemboca en una situación expositiva problemá-
tica a la hora de proyectar espacios técnica o ideológica-
mente adecuados?
A.C.:
Es indudable que han cambiado radicalmente las
características de las obras de arte de las últimas décadas
y que por ello, en muchos casos, se necesiten espacios
configurados especialmente para alojar dichas obras.
Voy a contar mi experiencia con relación a esta proble-
mática: en el Pabellón de España de la Exposición
Universal de Hannover del año 2000, había una sala
destinada a exposiciones de diversos artistas españoles.
Se trataba de un espacio neutro, con paredes y techos
blancos y planos, y en él había una ventana de tamaño
medio (2x 1m aproximadamente) que daba a la plaza
del pabellón. Todos los artistas que allí expusieron su
obra optaron por cegar la ventana y eliminarla del
espacio expositivo. Nos parece preocupante que un
artista no sea capaz de convivir con una simple ventana
y necesite un espacio absolutamente neutro. Sobre todo
si tenemos en cuenta que definen su obra como fruto
del análisis de la realidad y de la reflexión del mundo en
el que viven.