Page 39 - mUSA

Basic HTML Version

formatos orientándose hacia consumidores
más exigentes y sofisticados en su aprecia-
ción de contenidos. La apertura de departa-
mentos de consulta documental como las
mediatecas o videotecas anexas o individua-
lizadas de la biblioteca, está siendo cada vez
más numerosa.
El material de archivo y el metraje especial-
mente rodado para el efecto, como objeto
documental, son incorporados a los espacios
expositivos. En otras ocasiones los progra-
mas interactivos en formato electrónico son
los únicos objetos físicos que se pueden ver
en una exposición, lo que puede ocurrir no
sólo por razones conceptuales, como las de
preferirlos a las réplicas, sino por razones
estratégicas: el excesivo coste de exhibir ori-
ginales afecta en ocasiones de tal manera a
los presupuestos de las instituciones que
llegan a hacer imposible bien su incorpora-
ción a las colecciones o su presencia en
muestras expositivas y por ello la producción
de un audiovisual es una perfecta solución.
Las tecnologías también pueden ayudar a flexi-
bilizar las labores del sistema de exposiciones e
implementar el uso de los equipamientos. “El
reto actual para los museos es el de compren-
der cómo las tecnologías pueden iluminar y
expandir las complejas relaciones entre los visi-
tantes y los objetos… la tecnología puede faci-
litar experiencias … puede ayudar a los visitan-
tes a entender su visita en un contexto que les
conecte a otros visitantes, sitios, tiempos”
(Morrisey & Works, 1998).
La interpretación y los museos
Entendiendo por interpretación lo que
Baxandall define como la información explica-
tiva y enriquecedora del objeto ofrecida en
una exposición, podremos hacernos una idea
de la importancia que tiene el diseño de con-
tenidos, teniendo en cuenta que casi nada de
lo que se guarda en un museo o se muestra
en una exposición fue creado o concebido
para ese fin, a menos que se trate de los casos
de obras de arte contemporáneo encargadas a
tal efecto. Los museos recontextualizan e inter-
pretan el significado de los objetos con dife-
rente grado de subjetividad para elaborar la
información que será presentada al público
siempre dependiendo de los gustos, intereses
o paradigmas dominantes, porque los objetos
no son neutrales, sino complejos en su signifi-
cado y por ello sujetos al cambio que compor-
tan la mudanza y evolución de la investigación
académica o la metodología de estudio.
La interpretación es una de las claves para
entender muchos de los nuevos intereses en el
desarrollo de contenidos porque significa traba-
jar con la complejidad que entraña la difusión
de conceptos e información, con el agravante
añadido de cómo un museo se concibe a sí
mismo y se presenta a su público a través de su
colección y sistema de exposiciones permanen-
tes o temporales. Los visitantes acuden a un
museo en espera de que la historia contada sea
la verdad. Los mensajes que se presentan son
absorbidos como una muestra de confianza en
el trabajo de la búsqueda equilibrada de esa
verdad, con la multiplicidad de perspectivas
que ilustren de la mejor manera posible el
tema presentado. El trabajo del experto se
centra en la toma de decisiones sobre qué,
cómo y cuánta información va a ser ofrecida en
el diálogo entre el visitante y el objeto, una
conexión que se mantiene más allá de la expe-
riencia de la visita a través de un programa de
actividades que la refuerce, o de las posibilida-
des que ofrecen las nuevas tecnologías en
cuanto a interactividad.
Los media, una nueva herramienta
En los últimos años el desarrollo de la tecnolo-
gía digital y el creciente uso de la misma en
distintas facetas de la industria cultural, ha
aportado una valiosa herramienta al campo de
los museos, que necesitan ampliar la gama de
medios para transformar la información que
un objeto puede transmitir sobre su vida, su
uso, su significado en un contexto histórico en
la actualidad o su valor para futuras generacio-
nes, y presentarlos en formatos actualizados,
en algunos casos mostrándose como la única
alternativa adecuada. EL vídeo documental, el
montaje audiovisual, el material fotográfico de
variadas dimensiones y aspecto gráfico, la
información a través de Internet y las mezclas
de ellos, son algunos de los ejemplos de apli-
cación de estas tecnologías, que en solitario o
combinadas ayudan a llevar a cabo la misión
del museo. Pero a menudo las instituciones no
son conscientes del poder de los nuevos media
para “contar historias”.
Las nuevas generaciones han nacido y crecido
con los nuevos medios de comunicación que
presentan la información en formas no lineales,
con un grado de complejidad audiovisual en
forma estrellada y de superposición de diseños
que implican una necesaria reacomodación para
la comprensión de los mensajes emitidos y que
en definitiva significa el desarrollo de una nueva
cultura perceptiva, que obligatoriamente han
de ser integrados en el diseño de conceptos
museológicos para atender a las nuevas audiencias.
3. Digital Imaging Room,
National Gallery of Art, Washington DC
4. Proyección audiovisual,
Palacio Espiscopal de Málaga
38
mus-A / 1
3