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Definido por Umberto Eco en
el prólogo a esta obra como “il
più contemporaneo dei nostri
antenati e il più inattuale dei
nostri contemporanei”
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,
Athanasius Kircher se presenta a
los ojos actuales con un atractivo
que supera grandemente la dis-
tancia existente entre el tiempo
que él vivió y el nuestro, ocupada
tal distancia por la laboriosidad y
curiosidad insaciable de que dis-
frutó en vida y que hizo de este
hombre un aspirante al saber uni-
versal. Como dice también
Umberto Eco, Kircher fascina por
su voracidad, por su bulimia cien-
tífica, por su ansia enciclopédica.
Athanasius Kircher nació en la
población de Geisa, cerca de
Fulda, en el antiguo Land alemán
de Hesse, el día dos de mayo de
1602. Se celebra por tanto este
año el cuarto centenario de su
nacimiento y dentro de los actos
que a nivel mundial se han reali-
zado en su conmemoración (en
Madrid se hizo una exposición
entre el 18 de diciembre 2001 y
el 28 de febrero 2002), destaca
la exposición que el Ministerio
italiano de Bienes Culturales ha
dedicado a su figura y a su obra,
cuyo catálogo comentamos.
El padre de Athanasius Kircher
era doctor en Teología y encon-
tró trabajo en la famosa abadía
LO SARDO, Eugenio (2001)
Athanasius Kircher. Il Museo del Mondo
Ministerio per i Beni e le Attività Culturali, Ufficio Centrali
per i Beni Archivistici, Edizioni de Luca, Roma,
Catálogo de exposición, 30 x 24 cm, 373 pág.
José Ramón López
Conservador Jefe de Colección y Documentación del
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla
benedictina de Fulda. En esta
población conoció a su mujer y
tuvo sus hijos. Athanasius, que
era el menor de sus hermanos,
estudió en el colegio que los
Jesuitas tenían en Fulda entre
1614 y 1618, recibiendo clases
de latín, griego y hebreo y mani-
festando desde muy pronto gran
facilidad para las lenguas. En
este colegio sintió su vocación
hacia la Compañía de Jesús,
ingresando ese año de 1618
como novicio. Terminado el novi-
ciado en 1620, hizo los primeros
votos y empezó los estudios de
Humanidades Clásicas, Filosofía
Escolástica, Ciencias Naturales y
Matemáticas en el colegio de
Paderborn. Estos estudios los
tendría que interrumpir pronto
por el avance de la Guerra de los
Treinta Años. En enero de 1622
Kircher tiene que huir de la
ciudad hacia Colonia; luego se
traslada a Coblenza y finalmente
al colegio de Heiligenstadt,
donde enseñó en el laboratorio
de Física de este colegio, en el
recensiones bibliográficas
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