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La primera sección de la exposi-
ción está dedicada a la vida de
Kircher, especialmente al periodo
romano. Se exponen retratos de
papas y de santos y especial-
mente los documentos que han
permitido reconstruir el museo.
A continuación la sala de los
países exóticos, con piezas pro-
cedentes del kircheriano que se
encuentran en el Museo Pigorini
de Roma: trajes indios del XVII,
marfiles, espadas japonesas…,
recuerdos todos ellos de un
mundo que aún estaba por
explorar. A ello se añade la gran
colección jesuita de cartografía
de la época, del Archivo del
Estado de Roma, donde se mues-
tran muchos documentos inédi-
tos sobre los primeros viajes de
exploración a diversas partes del
mundo. Las piezas egipcias selec-
cionadas proceden del templo de
Isis que se encontraba bajo la
extensión del Colegio Romano, y
que fue excavado inicialmente
por Kircher. Es la primera vez que
se reúnen en una muestra.
La reconstrucción de la pinaco-
teca no ha sido fácil. De los 123
cuadros que adornaban las
paredes del museo la mayoría
eran retratos de monarcas y
dignatarios y obras de carácter
sacro, pero también había
marinas y paisajes. Aunque son
difíciles de identificar, el trabajo
de investigación realizado ha per-
mitido acceder a los inventarios
de las pinturas que la Compañía
transfirió al Vaticano el año de su
extinción, lo que ha permitido
hacerse una idea de la riqueza de
la colección que albergaba el
Colegio Romano y que enrique-
ció los Museos Vaticanos.
Se han reconstruido algunas
la sexta a la pinacoteca del
Colegio Romano; la séptima a las
piezas de Antigüedad y la octava
a la iconografía kircheriana.
Se ha rendido así un homenaje a
un hombre inigualable –olvidado
durante mucho tiempo y que en
los últimos años está desper-
tando un interés inusitado–, y
esto se ha hecho de la mejor
forma posible: restituyendo para
la posteridad su Museo.
Notas
1. “…el más contemporáneo de nuestros antecesores, el más trasnochado de nuestros
contemporáneos”.
2. Se da la circunstancia de que el Colegio Romano es ahora la sede del Ministerio de
Bienes y Actividades Culturales, organizador en última instancia de esta exposición.
3. Existe en castellano una edición que recoge un gran número de estas bellas ilustracio-
nes, a cargo de Ignacio Gómez de Liaño:
Athanasius Kircher. Itinerario del Éxtasis o las
Imágenes de un Saber Universal
, Ediciones Siruela, 1985, reedición en 2001.
4.
Romanii Collegii Soc. Iesu Musaeum celeberrimum, cuius magnum antiquariae rei, sa-
tuarium imaginum, picturarumque partem ex legato Alphonsi Donnini S.P.Q.R. a secretis
minifica liberalitate relictum P. Athanasius Kircherus Soc. Iesu novis et raris inventis locu-
plectatum, cum plurique Principum curiosis donariis marno rerum apparatu instruxit
.
Amsterdam, 1678.
5. En 1709 se publicó otro catálogo del Museo que da idea de esta nueva reorganización.
máquinas y en el curso de las
investigaciones, se ha descubierto
el funcionamiento de alguna de
ellas. Estas máquinas, considera-
das a veces simples juegos de fan-
tasía, han tomado vida mostrando
el origen de técnicas como el cine
(en lenguaje del momento, “lin-
terna mágica para experimentar
con fantasmagorías y cuadros
evanescentes”), y la fotografía
(cámara oscura portátil).
El catálogo editado con motivo
de la muestra, no se limita a las
piezas expuestas. Resultado de
las investigaciones acometidas,
es toda una sistematización y
puesta al día de lo que se sabe,
no sólo de la figura de Kircher,
sino de lo que fue su Museo. Así
se organiza en ocho densas
partes. La primera la dedica a
estudiar el Museo Kircheriano; la
segunda a la colección de
objetos exóticos procedentes de
oriente y de América; la tercera a
la egiptología; la cuarta a la
Geología, Zoología y la
Astronomía; la quinta a las
máquinas acústicas y lumínicas;
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