poralidades (de las Casas de los jesuitas
expulsados) y las estatuas de yeso
8
.
¿Qué aspecto tenían las salas que el público
podía visitar? ¿Qué pautas estéticas
marcaba la Academia a través de esa selec-
ción oficial de obras?
La Galería de Pinturas de la Academia
Las salas, acogían pinturas y esculturas, si bien
las piezas estaban separadas: Las esculturas
estaban colocadas en el salón gótico que se
abría al jardín y las pinturas en el salón que
daba al patio de Doña María de Padilla,
llamado el salón bajo. En el tramo de galería
cubierta que se abría al patio, como una logia,
también se encontraban restos arqueológicos.
Las paredes del salón bajo estarían repletas de
pinturas, mientras que el salón gótico se vería
poblado de esculturas, lápidas y fragmentos
de elementos arquitectónicos. Gracias a
algunos testimonios sabemos la colocación
exacta de algunas de las esculturas más céle-
bres de las llegadas de Itálica en 1788.
En la descripción que realiza del Alcázar en
1786, Antonio Ponz presta especial atención
a la dependencia donde se encontraban
expuestos los cuadros. Hasta el denominado
salón bajo se accedía desde el patio de Doña
María de Padilla, y de él aportaba incluso las
medidas,
de ciento treinta
(varas)
de largo y
treinta de ancho, con una linterna en medio
que proporciona una entrada de luz cenital.
En esta pieza
–continúa–
se han colocado
para adorno, y para beneficio de la escuela
de dibujo establecida en esta Ciudad varios
cuadros de diferentes autores, que estuvie-
ron en las casas que fueron de los Jesuitas
9
.
La sala se conserva hoy prácticamente igual,
aunque estaría entonces desprovista de las
yeserías que recientemente la han decorado.
Respecto al contenido del salón de pinturas,
la más completa descripción es la que realiza
el Conde de Maule tras la visita al Alcázar de
Sevilla hacia 1803
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:
Contiene en el testero
un cuadro grande que representa al Salvador
en el desierto servido de ángeles, de Pablo
de Céspedes. Un San Ignacio con el Viril, de
Cano. Y en el costado, la Coronación de la
Virgen de Roelas, el retiro de San Francisco
de Borja con San Ignacio, y otros cuadros de
la vida de este santo, de Valdés. El cuadro
grande de la multiplicación de los panes y de
los peces, es de lo mejor de Herrera el Viejo.
En el testero opuesto hay otro cuadro
grande con el mismo milagro de pan y
peces, que se dice de Esteban Márquez, de
menos mérito que el anterior: parece que
ambos estaban colocados en los refectorios
de las casas de los jesuitas antes de la expul-
sión, los cuales han sido trasladados a este
salón. Aquí se hallan actualmente las copias
que está sacando Cortés de orden del Rey de
los cuadros de la Caridad de Murillo, con
inteligencia y gusto
11
.
También hacia 1800 el testimonio de Ceán
recogía algunos de esos cuadros que se tras-
ladaron al salón bajo del Alcázar
12
. Este
autor menciona una
Inmaculada
de Roelas y,
de Pablo de Céspedes dos cuadros:
4.
Juan de Dios Fernández
Retrato de Francisco de Bruna
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