personajes
En su camino desde la estación de auto-
buses hacia el centro de la ciudad, reco-
rriendo la arteria que vertebra la reciente
expansión urbana hacia el norte, el foras-
tero se pregunta quién sería la mujer cuya
memoria Granada quiso preservar dedicán-
dole esa gran avenida. No le será fácil
encontrar respuesta, pero finalmente
alguien le dirá que fue la primera mujer
licenciada por la Universidad de Granada.
Y pese a no ser exacto, el informante
estará esencialmente en lo cierto.
Cuando Joaquina Eguaras Ibáñez, una gra-
nadina nacida en Navarra en 1897, inició
MUJER ILUMINANDO UN MUSEO SIN LUZ ELÉCTRICA
Joaquina Eguaras y el Museo Arqueológico de Granada
Concha San Martín Montilla
Conservadora de Museos
sus clases en la Facultad de Letras en 1918,
ya le habían precedido otras dos mujeres:
Gertrudis Martínez Otero, licenciada en
Farmacia en la temprana fecha de 1896 y
Eudoxia Píriz Diego, matriculada en
Medicina en 1912, sin que podamos confir-
mar si llegó a licenciarse. Fueron las pione-
ras que abrieron brecha en la Universidad
de Granada y Joaquina la primera de las
que la ensancharon lenta y tenazmente,
hasta convertirla en un camino transitable.
Entre ellas: Matilde Cantos Fernández, psicó-
loga que llegó a ser Directora General de
Prisiones del Gobierno de la II República;
Mª Elena Gómez Moreno, investigadora y
Estudiantes y turistas,
monjas, seglares y clero,
gitanos, condes y duquesas,
pobres, ricos y plebeyos;
africanos, orientales,
americanos y negros,
y de París enviados
van de Joaquina al encuentro.
Todos llegan a Granada
y, antes que a los monumentos,
es su primera visita
a un histórico museo,
que es perenne en los Anales
de esta tierra –y es lo cierto–
que no hay mejor “cicerone”
ni en la amistad más sincero
Elena Martín Vivaldi
Romance y loa en honor de Joaquina Eguaras
1
Joaquina Eguaras en una
foto de un pase, que no se
ha conservado, expedido
por la Jefatura Superior de
Orden Público del Gobierno
Republicano.
Probablemente realizada en
1936-37